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Aquí cabría preguntarse, cuántas de nuestras dinámicas cotidianas (por ejemplo, preparar el desayuno; exprimir algunas naranjas, calentar el agua, tostar el pan….etc) dependen de la tecnología.

Reflexión acerca del manejo y la percepción del tiempo….a la vez de de reflexionar en torno al «sistema de creencias» que se tiene respecto del ESFUERZO.

(no se por donde va ir, pero desde el vamos, tiene que ver con la dependencia que hemos ido desarrollando en las 2 últimas generaciones al confort….) (la intención es que cada uno se mire y concientice ese apego a lo artificial que nos simplifica, pero también nos separa de la experiencia gustosa de «hacer con cariño», de vivir viviendo, conectados con el hacer y estar)

Por qué se dejó de incorporar la circulación cruzada del aire en las viviendas y espacios en general…si vemos que sin él la gente se hace artificialmente dependiente de los sistemas de refrigeración.  Si no hay más de 1 o 2 semanas al año de intenso calor, necesitamos realmente el Aire acondicionado?

Cuanta conciencia tenemos de lo que genera al planeta (nuestro GRAN pulmón) la sumatoria de personas que tienen el hábito de simplificar las situaciones adversas y artificialmente inyectar frío al calor? Unas cuantas aquí, otras allá…y así por todo el globo?

Es sano construir edificios de oficinas o centros comerciales, herméticos o con «muros cortina» de vidrios espejados, que tienen sus ventanas bloqueadas y que por lo tanto solo pueden mantener un habitat «vivible» en base a sistemas complejísimos que eliminan toxinas al planeta? Evidentemente no…no resiste mucho análisis, no estamos en Suecia o en latitudes con 20 grados bajo cero. Y por qué los hacemos? No hay acaso un mandato en alguna parte esencial de cada uno, que tenga, por instinto de supervivencia, la pulsión de decir NO!…busquemos otra solución?

El hábito de no preguntárselo…está a distintos grados de responsabilidad, en cada uno de nosotros.