Posted in Formas de habitar

Por qué lo maravilloso, sano y relajante lo dejamos solo para ocasiones especiales, como el juego de té de la abuela o los stilettos extremadamente sexys que un día nos compramos, pero que aún no hemos estrenado porque nos dejan los pies destrozados. En esta curiosa ideología lo malo es para diario, mientras lo bueno se reserva solo para fechas señaladas.

Bajo este mismo patrón, podemos observar que muchas familias reservan la sala y el comedor para fechas especiales y se hacinan en la pequeña mesa de la cocina, como en la «GRAN» cocina de la abuela, olvidando que la actual es mucho más pequeña e incómoda.